El Barcelona, tiene claro lo que algún día dijo un Santo,
-año nuevo, lucha nueva-.
Al cierre de este año, es difícil recordar a todos aquellos, que pasarán a la historia como campeones del 2011. Los primeros que se me vienen a la mente son: Lio Messi, Pep Guardiola y el histórico F. C. Barcelona (La Liga BBVA), Pumas y Tigres (liga mexicana), Raúl Gutiérrez y la Selección sub 17 de México (Mundial infantil de la FIFA), Javier Hernández y el ManU (Premier League). Tabárez y la Selección Nacional de Uruguay (Copa América), AC Milán (Calcio Italiano), Bayer de Múnich (Bundes Liga), etc.
Todos ellos, protagonistas del año que nos deja. Sus triunfos y logros, en mayor o menor medida, tienen mucho merito y dan ejemplo de dedicación. Pero, no todo ha sido maravilloso. Aunque seguro, para el aficionado Tigre, por fin obtener un campeonato, después de 29 años, es increíble. Increíble, tal vez. Pero, no maravilloso.
El principal problema de los últimos años es querer ganar como sea, como declaro en la liguilla pasada, un directivo del fútbol mexicano. Siempre es el dinero por el dinero. Y lo peor, es que el aficionado piensa lo mismo. Se conforma con muy poco. Quiere ver ganar a su equipo un campeonato, como sea, a costa de la belleza que implica este deporte.
Casi sin darnos cuenta, el fútbol se ha ó había alejado de sus valores intrínsecos, para convertirse en un mero negocio, que solo da para algunos, y el menos apreciado es el aficionado. De forma natural el futbolista se convirtió en una mezcla de artista, diva, estrella de rock, de todo menos un profesional del fútbol. Se ha o había olvidado que es un ejemplo para el mundo. -La gente me envidia por que soy famoso, rico y guapo-, se atrevió a declarar alguno.
La mañana del domingo amanecimos con el claro ejemplo del camino que debemos seguir. Como futbolistas, como aficionados, como personas. El Barcelona, cerro el año con un título más. 13 ganados de 16 posibles en 3 años. La foto, del momento en que Charles Pujol levanta el trofeo, del bi-campeonato en el Mundial de Clubes, dice más que mil palabras. Muchos de sus integrantes argumentan, que todo es fruto del hambre con que aún juegan.
Yo diría, no solo es hambre, es virtuosismo en todos sentidos. Dentro y fuera de la cancha, con el adversario, con el aficionado, con ellos mismos. Esto es maravilloso y debemos luchar por imitarle. Es el reencuentro del deporte, con sus valores, con la moral. El fútbol tiene esperanza y un claro ejemplo de ella, gracias el F. C. Barcelona. Tienen claro, lo que algún día dijo un Santo –Año nuevo, Lucha nueva-.