agosto 28, 2011

¿Cuál es tu primer recuerdo ligado al fútbol?

Dicen por ahí, que las malas mañas se aprenden en la calle. Yo digo lo contrarío. En la calle conocí solo una, y muy buena, jugar fútbol. En zenzontle específicamente, entre trino y reyezuelo. Tengo 33 años, no son muchos, pero si los suficientes como para presumir, ser de las últimas generaciones que aún les toco vivir “la vieja escuela de fútbol”.

Hace pocos días, el seleccionador nacional de Italia, Cesare Prandelli, comentaba que su primer recuerdo ligado al fútbol, eran las tardes de su infancia pateando un balón en la esquina de su casa. ¿Quién no tiene un recuerdo como este?. Seguramente a muchos de nosotros, recordamos aquellas tardes pegándole a la pelota, usando como arco el zaguán de la casa.

Por otro lado, Johan Cruyff, uno de los máximos ídolos del fútbol a nivel mundial, considerado como principal responsable del actual sistema de juego del F. C. Barcelona, comenta en su libro “Me gusta el fútbol” . - En la calle tienes que avivarte. Aprendes a moverte con más rapidez y decides con mas vivacidad qué haces con la pelota ,o tus movimientos sin balón. Aparte, si chocas con otro chico y caes, te haces daño - . Y es que es verdad, no es lo mismo, caer en pastito (ahora pasto sintético), que sufrir una buena caída en el concreto o asfalto, si bien nos va.

Desafortunadamente, hoy día, las famosas “escuelas de fútbol”, “filiales de tal o cual equipo” y las que presumen de mayor nivel, mejor conocidas como “centro de formación Fulanito de Tal”, le han ganado terreno a esta “vieja escuela”. Y sin darnos cuenta, tristemente, esta vieja costumbre de armar la cascarita en la calle, jugar tiro a gol en el zaguán de la casa ó simplemente salir a patear el balón a la pared del vecino, poco a poco se ha perdido.

Aunque a simple vista, una cascarita, aparente ser una perdida de tiempo entre cuates; por el contrario, tiene muchas cosas positivas. Por ejemplo: en el fútbol profesional, hay muchos ejercicios donde se busca mantener la posesión del balón a base de 1 o 2 toques por jugador, en un espacio reducido (10 X 15 metros), jugando 3 VS 3 ó 4 VS 4. ¿A caso no ocurre esto en la calle?. Sin darnos cuenta, las cascaritas, se dan bajo esta misma idea: en espacio reducido, con pocos jugadores, (si llegaban más, se armaba la reta) y con pocos toques de balón, porque si no, sabías que podías terminar embarrado en un auto o con las rodillas raspadas.

Quien jugaba en la calle, adquiría el conocimiento de todas las posiciones. Defendía, atacaba, algunas veces iba a la portería (que no eran más que dos piedras o ladrillos a mitad de la avenida). También, se fortalecía el carácter y la personalidad, cuando el equipo de la calle iba a otra colonia o barrio, a enfrentar a aquellos que presumían de mantenerse invictos. O bien, cuando tenías que pararte frente a la casa del vecino para pedir perdón y el balón que ha roto el vidrio de su casa o, le ha abollado el auto.

Espero que algún día, nuestras calles, vuelvan a ser aquel lugar de reunión de chicos, donde se fortalecían las amistades y sobre todo, donde vivía seguro y con libertad.

agosto 21, 2011

Triunfos que trascienden...

Enrique López Zarza, Agustín Manzo, Eduardo Rergis, fueron algunos de los jóvenes que conformaron aquella selección mexicana, que obtuvo el segundo lugar, en el primer campeonato mundial sub – 20 organizado por la FIFA, en Túnez en el año de 1977. En la fase de grupos, México quedo por encima de España, Francia y el país anfitrión. De esta manera, califico directo a las semifinales. El rival en turno fue la poderosa selección brasileña, a quien se le venció en serie de penales. En el juego de final, disputado frente a la Unión Soviética, se empato en el tiempo normal y posteriormente se perdió el primer puesto en serie de penales.

Tuvieron que pasar treinta y cuatro años, para que una selección mexicana, volviera a instalarse en el podio de ganadores, en una competencia oficial de la FIFA de menores de 20 años. La cual ha sido dominada por las selecciones de Argentina, principalmente en los noventas (6 títulos) y, en los ochentas por la escuadra brasileña (5 títulos).

Si bien no estamos cerca, del domino marcado por Argentina y Brasil, en esta especialidad, es muy meritorio el tercer puesto obtenido en Colombia. Juan Carlos Chávez, tiene razón al pedir “que se valore este resultado y, que no sea empañado este logro, por el campeonato mundial ganado hace un mes por la selección sub – 17”. Ya que las circunstancias de estos campeonatos juveniles (sub – 17 y 20), son completamente distintas.

¿Qué hizo bien México?, ¿Hay aspectos por mejorar?. México disputo en Colombia 7 juegos, donde perdieron y empataron 2 y, se ganaron 3. 10 goles a favor y 6 en contra. 12 tarjetas amarillas y cero rojas. Estos números, nos reflejan algunos aspectos: el estilo conservador con que se encararon los juegos y, la estabilidad mental de los jugadores a lo largo de la competencia.

México nunca cambio su estilo, se mantuvo siempre ordenado y nunca arriesgo de más. Siempre mantuvo su sistema táctico 1 – 5 – 2 – 2 – 1. Con poco, logro mucho. Con mucho orden, juego de conjunto y táctica fija, le alcanzo para vencer a Colombia en los cuartos de final y, a Francia por el tercero puesto. En la semifinal, ante Brasil, se tuvo respeto al rival y le faltaron argumentos ofensivos para vencerle. Aún hay aspectos que trabajar y mejorar. Como lo es, la búsqueda y confirmación de una identidad futbolística, que si bien esta en proceso, aún no se consigue. Por otro lado, esta identidad debe ir acompañada de símbolos externos, como lo es el uniforme. Más allá de que el uniforme negro de la selección es muy vistoso, no es un color nacional, no es un color que nos identifique como mexicanos.

El futuro nacional se vislumbra prometedor, los logros de este verano lo sustentan. Estos triunfos trascienden y dejan huella en la mentalidad de niños y jóvenes mexicanos que sueñan con algún día representar a México. Esperemos ver, en los juegos Panamericanos de Guadalajara a la selección mexicana, de nueva cuenta en el podio de vencedores.

agosto 15, 2011

Hombre precavido...

Hombre precavido, vale por dos. Una hora y media, antes del juego que disputaría el conjunto nacional sub – 20 contra su similar de Colombia, me dispuse a salir de compras a la tienda de autoservicio más cercana, en busca de provisiones para disfrutar el juego. Con tiempo de sobra, me di lujo de escoger la botana y bebida apropiada.

Llegando a casa, me bajo del coche, camino para abrir la reja, regreso al auto y no puedo abrirlo. ¿Qué demonios paso?, todas las puertas estaban cerradas con seguro y el auto andando. - ¿¡Neta, de verdad me esta pasando esto?! -, me pregunte . Me asome al interior del auto, para encontrar al enano que me estaba gastando la broma. No le encontré. Dentro de lo que pude, mantuve la calma, ya que aún faltaban 45 minutos para el comienzo del juego. Otras circunstancias que adornaban esta pesadilla, era que el auto estaba a media calle, estorbando el paso de otros automóviles. Lo bueno del asunto, es que el aire acondicionado mantenía frías las bebidas, en lo que se resolvía la situación.

Un valiente amigo, acepto la misión de ir en busca del cerrajero que me salvara de tan penosa situación. La primera mitad del juego, estuve con un ojo al juego y otro al automóvil. Providencialmente, el amigo cerrajero apareció en el medio tiempo. Más se tardo en llegar a casa, que en abrir la unidad. Ya con más calma, y con las bebidas casi intactas, observe el desenlace de la victoria nacional.

Muchos se atrevieron a darle pocas esperanzas a este conjunto. Con poco criterio y análisis, se atrevieron a compararles por debajo de la sub – 17 nacional, campeona del mundo. Sin embargo, pese a los pronósticos, después de la victoria ante Camerún en serie de penales, han adquirido mucha confianza. Sin ser un equipo vistoso o agresivo en su juego, si no más bien ordenado y precavido, se plantaron muy guapos frente a los cafeteros.

No cabe duda, que los dos años de preparación que han tenido estos jóvenes esta rindiendo frutos. Giras, torneos, concentraciones, etc. Todo ha válido la pena. Inclusive si se perdiera ante Brasil. Algo bueno se ha estado haciendo en las selecciones inferiores. No es casualidad, que en los últimos años, se hayan ganado dos campeonatos mundiales y, ahora en este campeonato sub – 20, nos encontremos instalados en la semifinal.

En los próximos meses, están en puerta los juegos Panamericanos, donde somos favoritos, y estamos con la obligación de ir, sin especulaciones, en busca de la medalla de oro. Y a comienzos del próximo año, la eliminatoria para los Juegos Olímpicos de Londres 2012. Si bien, los procesos son diferentes, la preparación de éste último, debe tener la misma idea de los campeonatos sub – 17 y sub – 20.

Al margen de la instancia a la que lleguemos con la selección sub – 20. El siguiente paso será encontrar una esencia de juego a nivel nacional. El ideal es que todas las selecciones nacionales, tengan un mismo sistema de táctico, que perdure, nos identifique y se mantenga; independientemente del director técnico que se encuentre al frente de la selección mayor. Tal como lo hace desde hace años, Alemania y España y últimamente Uruguay.

Por lo pronto, los pupilos de Juan Carlos Chávez, están listos para enfrentar a Brasil mañana miércoles. Por mi parte, mejor encargaré la botana a las visitas para evitar algún contratiempo.

agosto 04, 2011

Nada es imposible...


La Guerra de la Triple Alianza o Guerra del Paraguay, se desarrolló entre 1865 y 1870. Francisco Lozano López, entonces presidente de la Republica del Paraguay, mejor conocido como “El Mariscal”, se hizo la guerra ante el Imperio del Brasil, la República de Argentina y el Estado Oriental del Uruguay. Cuestiones territoriales y falta de diplomacia de Lozano López, fueron las principales causas del conflicto que finalmente, como en todas las guerras, terminan con perdidas humanas y, en el caso de Paraguay, perdidas territoriales.

Salvador Cabañas Ortega, nació el 5 de agosto de 1980, en Asunción Paraguay. Su debut en el fútbol guaraní se dio a los 18 años de edad, en el Club “12 de Octubre”. En el fútbol mexicano, “Chava” debuta con los Jaguares de Chiapas, en el torneo “Apertura 2003”. Después de 3 años deja huella en el club Chiapaneco convirtiéndose en su máximo goleador con más de 50 goles. No tardó mucho tiempo para que el Club América se fijara en su capacidad goleadora y finalmente le fichará en el “Apertura 2006”. Sin lugar a dudas, la carrera del “Tanque Cabañas” iba tomando vuelo; por una parte su incorporación al conjunto de Coapa, gracias a su excelente nivel futbolístico, coincidía con el retiro de la selección paraguaya de José Saturnino Cardozo. De esta manera, era inevitable que “El Toro Cabañas” pronto se hiciera de la titularidad del conjunto nacional de su país.

En la eliminatoria rumbo al Mundial de Sudáfrica 2010, Salvador se convirtió en el máximo referente y capitán de la “albirroja”. Luego de que Paraguay amarrara su octava participación consecutiva en una justa mundialista una empresa telefónica le hizo grabar un video promocional donde se evocaba “La Guerra de la Triple Alianza”. El nuevo “Mariscal”, Salvador Cabañas, impulsa a sus tropas a seguir peleando, ahora en el Mundial de Fútbol. “No hay rival que nos pueda parar”, “no llegue acá para morir en octavos de final”, “este es el momento de la verdad”.

Cuatro meses más tarde, el 25 de enero de 2010, “El Mariscal” se enfrentaría realmente al momento de la verdad. Después de un atentado en un bar de la Ciudad de México, una bala alojada en su cabeza, lo puso al borde de la muerte. Cabañas ha cumplido su palabra, ni una bala en la cabeza le ha impedido dejar de soñar, no se ha dado por vencido. A 594 días después de que viera la luz al final del túnel y decidiera no caminar hacia ella, se sigue enfrentando, cara a cara, a la mayor batalla que se podría imaginar. Su mayor deseo es volver a jugar fútbol y marcar un gol. Salvador esta a punto de tocar lo que para la mayoría resultaba imposible. Tal vez porque lo único que se le ha borrado de la mente es la idea de que en esta vida no hay límites, y que en principio nada es imposible.