La semana pasada, dos noticias, referentes al fútbol, me causaron una gran sorpresa. Una para mal y la otra para bien. Las dos, como dice mi hermano, eran para esperarse. Ambas tienen que ver con la fe precipitada ó, profundamente analizada en el jugador de fútbol. Claro esta, la primera de ellas, se da en México, y la segunda en España.
Durante sus mejores años, la UNAM revoluciono el fútbol mexicano por la combinación perfecta de su cantera y extranjeros. Alguna vez, durante mis primeros años en la UNAM, escuche al Ing. Guillermo Aguilar Álvarez, en ese entonces presidente de los Pumas, decir, que era necesaria la incorporación de 3 refuerzos extranjeros, al primer equipo, que ayudaran a los jóvenes a crecer y madurar en su juego. Claro estaba, que aquellos futbolistas extranjeros debían ser de gran calidad.
El lunes pasado, Guillermo Vázquez recibió un duro revés, al ver rechazada su propuesta de no poder contar con refuerzos para el próximo torneo. La principal razón es la apuesta ciega de la directiva, por la cantera. El problema es la precipitación y la falta de análisis. Es evidente que en Pumas hace falta alguien que revolucione el juego ofensivo, a través de nuevas ideas, que enciendan la creatividad de los jóvenes universitarios. Palencia a dado todo lo que le quedaba. Y tanto Martín Bravo como Juan Carlos Cacho, no son el Franck Ribery del Bayer ó el Robie Van Pierce del Arsenal. Meno Vázquez lo sabe, pero no se lo creyeron. Tanto él, como la afición, tendrán que arreglárselas y conformarse con lo que alcance.
Debemos entender que el fútbol es un deporte que se forma, con el intercambio de talento y virtudes de aquellos que lo practican y lo enseñan. A cualquier nivel y en cualquier lugar. En la calle, ó en los grandes estadios. El fútbol, jamás podrá ser, algo que se logre en una laboratorio, con una formula secreta, que hay que guardar en secreto y tenerle fe ciega. Por eso, el fútbol (ó Soccer, Fußball, Футбол, futebol), no se juega igual en México, Londres, Berlín, Moscú, o Rio de Janeiro.
Por otro lado, la nota contrastante y para muchos inverosímil, fue la extensión de contrato que le dieron a Jonathan Dos Santos (México D. F., abril 1990) en el F. C. Barcelona. Con tan solo 21 años, alcanzo una extensión hasta el 2015. Esta renovación es tan importante, como la de Javier Hernández en el Manchester United F. C. Seguramente es fruto de un análisis profundo entre la Dirección Técnica y la directiva del Barcelona. Pep Guardiola indico sobre Jona – es un jugador demasiado bueno y de nivel demasiado alto para que salga tan joven del Barca - ,y agrego, - esta muy centrado, en cuanto le hicimos la oferta la acepto en un minuto -.
Esta declaración es una gran responsabilidad para Jonathan y para los encargados de la Selección Nacional. Ambos deben de hacer crecer, a través de la virtud, los talentos que Dios les ha dado al joven jugador.
Ambas decisiones, en el caso de la UNAM y en el del Barcelona, son trascendentales. La responsabilidad, de los dirigentes, de decir a favor del bienestar de sus jugadores es muy grande y siempre debe estar orientada a hacerles ser, tan grandes como puedan ser.