Todo el mundo, o por lo menos casi toda la prensa no le auguraba un gran futuro a la portería del Club Guadalajara, cuando en el 2006, Oswaldo Sánchez sale de la institución para incorporarse al Santos Laguna. Luís Ernesto Michel (Guadalajara, 1979) era el hombre en turno. La posibilidad se la gano, con el buen rendimiento que tuvo durante año y medio, en el equipo filial del rebaño (Chivas Coras). El Gato Michel, regresaba a la institución que lo vio nacer, después de un paso discreto en Santos.
Siempre se distinguió por ser un tipo sobrio. Nada de aspavientos. Hasta su automóvil era discreto, lejos de cualquier lujo de la mayoría de los futbolistas del primer equipo. Su manera de pensar reflejaba un hombre preparado. Estudio la carrera de Ingeniería Industrial en la Universidad de Guadalajara y una maestría en Finanzas por la UNIVA. En el fútbol europeo, Manuel Pellegrini (ex D.T. del Real Madrid) es Ingeniero Industrial y Arsene Wegner (Arsenal)estudio Finanzas. En caso de que quisiera ser entrenador, va por buen camino.
Sus primeras atajadas en el máximo circuito, fueron a los 24 años. Sin embargo fue a los 27, cuando se hizo de la titularidad de Chivas. Parecía que llevará 3 años siéndolo. Nada le hacia perder la calma. Resolvía con inteligencia y sencillez. Siempre templado. En los peores momentos del equipo, fue la figura y el líder. Sus compañeros le ven como el hermano mayor. Saben que esta la defensa, la media y el ataque y, para todo lo demás esta Michel. Siempre templado.
Una de las principales virtudes humanas que debe desarrollar un futbolista profesional, es la templanza. Por medio de ésta, se logra dominar los impulsos. Es una virtud que ordena y da equilibrio. El arquero, al igual que los jugadores de campo, siempre debe de ser templado, ya que no se puede llevar por el gozo de una buena atajada o por la desagracia de una falla.
El sábado pasado, en el empate del Guadalajara frente al Pachuca, Luis Ernesto por un momento dejo de ser templado. Tan solo 3 segundos bastaron. Se dejo llevar por sus impulsos y le estrello el balón a Muñoz Mustafa en el pecho. No tenía sentido hacerlo. Penal en contra y tarjeta roja. Demasiado negro para alguien con el perfil e historial de Luis Ernesto. - Pero si siempre me he portado bien – le decía al árbitro, – se lo juro que es la primera vez y la última -. Demasiado tarde para pedir perdón.
Poco le valdrá al Guadalajara haber terminado en primero general. Ahora tiene dos desventajas: Regreso al estadio que más límita su juego, el Omnilife (Chivas nunca jugará bien en pasto sintético). Y, ha dejado un hueco de confianza en la portería. No será lo mismo sin el Ingeniero Michel.
Hay que estar preparado, porque uno nunca sabe, ni el día ni la hora. Pero, si nos sirve de consuelo, así es el fútbol (mexicano).
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