“El jugador se vence ante el prestigio y el conocimiento” Cesar Luis Menotti.
En el apertura 2002, tuve la oportunidad de compartir la mesa a lo largo de todo el torneo, durante las concentraciones, con José Saturnino Cardozo (Nueva Italia - Paraguay, 1971). Lejos de lo que todo mundo cree, Pepe, como le gustaba que le llamáramos, era un tipo tranquilo, fácil de palabra y trato. Siempre había momento, durante el desayuno, comida o cena, para charlar sobre fútbol. Ya sea de sus equipos anteriores, o de fútbol internacional. Su platillo favorito en la comida o cena era la pasta, con un poco de mantequilla. No podía faltarle su principal combustible.
Su mayor preocupación era el estado de salud de sus perros, ya que sufrían de sobre peso. ¿De algún juego?, jamás lo vi preocupado, fuera de final o de la jornada “X”. Los partidos que más disfrutaba eran contra las Chivas. Le fascinaba marcarle a Oswaldo Sánchez. “A este muchacho – decía - tan solo hay que picarle la pelota cuando va al suelo ó cierra los ojos”. Nunca fallaba. Era fabuloso verle como detenía el tiempo para controlar y rematar. Por supuesto, fue mejor tenerle de compañero que de contrario.
Ayer, Cardozo volvió a casa, con las mismas arrugas que se fue, pero con unos kilos extras. Fue de visita y parecía el dueño de la misma. Creo que nunca ha dejado de serlo. Eventualmente volverá, más pronto que tarde. Con el triunfo de los Gallos sobre los Diablos, prácticamente los ha dejado fuera de la liguilla. La tercera en fila que se pierde el Toluca.
Hace tiempo que los Gallos Blancos no califican a la fase final. Durante el A2011, están a un solo paso. Querétaro no caminaba mal con Gustavo Matosas, su anterior entrenador. Fue cesado con un 47% de efectividad, en 5 jornadas. Pepe, durante las siguientes 11 jornadas, ha mantenido el 48%.
Lo de Pepe y Querétaro (8º general), aunque no se compara con lo del Levante en la Liga Española (3º general), podría alcanzar los mismo tintes de heroísmo. Aún, a costa de Adolfo Bautista, quien parece haber perdido la brújula de lo que implica ser un deportista profesional y, ha dejado lo poco de fútbol que le quedaba, en su coche último modelo.
Al final del juego, José regalo una entrevista a la televisión. Parece, como siempre, mascar el mismo chicle y tener las ideas claras. “Somos un equipo chico, que trabaja y tan solo busca entrar a la liguilla”. Al igual que Guardiola, les llama a sus jugadores “mis chicos”, cuando ya nadie lo hace, por temor a perder respeto.
José Cardozo, ya tiene el prestigio, se lo ha ganado con sus años de jugador. Esperemos que ahora en su nueva etapa, como D. T. en México, reafirme su prestigio y conocimiento.