
Thierry ha hecho suya, la frase del cónsul romano Julio Cesar: “Veni, vidi, vici”.
Era el mes de mayo del año 1997, en la ciudad de Cannes. México sub – 20 jugaba contra Francia, el país anfitrión, en el Festival Internacional Esperanzas de Toulon. En los jugadores mexicanos sobro el carácter, pero hizo falta claridad y fineza en la finalización de sus ataques. El conjunto Galo vivía el encuentro con paciencia, siempre midiendo sus esfuerzos, expectante de que algo bueno apareciera a su favor. Para el final del encuentro llego su premio en un balón largo buscando a uno de los puntas, David Trezeguet (Ruan, Francia 1977). Éste, peino el balón, y por única ocasión conecto con el otro punta, Thierry Henry (Les Ulis, Francia 1977).
Desde entonces, el máximo goleador francés de todos los tiempos, trataba el balón con delicadeza pero a la vez, dejándole claro que él era el que mandaba. “Titi” tardo un par de segundos en estar dentro del área mexicana, y definir al poste del portero, con firmeza pero sin rudeza, con la cara interna del pie, como seguramente aprendió en la academia Clairefontaine de París. El balón entro de una forma que nunca había visto, sonriendo, feliz. “Titi” Nunca toco rock, por qué lo suyo es el soul y el jazz.
El también máximo goleador Gunner, fue fichado para el Arsenal en 1999, después de un breve paso por la Juventus de Turín. Su ex-entrenador del Mónaco de Francia, Arsene Wegner, le invita a tocar con los Gunners y le deja bajo la tutoría del punta holandés Dennise Bergkamp.
Después de 15 años Henry sigue tocando el bajo, pero ahora lo ha hecho en casa, en su casa futbolística. El sábado pasado, se despidió de su afición como sólo él lo sabe hacer. Al minuto 90 le dio la victoria al Arsenal frente al Sunderland, para afianzar el cuarto lugar general de la Premier League. Ya lo había hecho en su segundo debut, el 9 de enero frente al Leeds United en la FA Cup, anotando el único gol que le dio al Arsenal el pase a la siguiente ronda en el Torneo más viejo de Inglaterra.
Thierry ha hecho suya, la frase del cónsul romano Julio Cesar: “Veni, vidi, vici”.
Esta segunda etapa de Henry en el Arsenal tan sólo duro dos meses. Y aunque no descarta volver, nos quedaremos con las ganas de verle en el cierre de la Premier. Sin embargo nos hizo recordar un poco de la maravillosa historia entre él y los Gunners, en su primer etapa. Además, ha dejado en claro que aún existe el amor a la camiseta.
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