agosto 21, 2011

Triunfos que trascienden...

Enrique López Zarza, Agustín Manzo, Eduardo Rergis, fueron algunos de los jóvenes que conformaron aquella selección mexicana, que obtuvo el segundo lugar, en el primer campeonato mundial sub – 20 organizado por la FIFA, en Túnez en el año de 1977. En la fase de grupos, México quedo por encima de España, Francia y el país anfitrión. De esta manera, califico directo a las semifinales. El rival en turno fue la poderosa selección brasileña, a quien se le venció en serie de penales. En el juego de final, disputado frente a la Unión Soviética, se empato en el tiempo normal y posteriormente se perdió el primer puesto en serie de penales.

Tuvieron que pasar treinta y cuatro años, para que una selección mexicana, volviera a instalarse en el podio de ganadores, en una competencia oficial de la FIFA de menores de 20 años. La cual ha sido dominada por las selecciones de Argentina, principalmente en los noventas (6 títulos) y, en los ochentas por la escuadra brasileña (5 títulos).

Si bien no estamos cerca, del domino marcado por Argentina y Brasil, en esta especialidad, es muy meritorio el tercer puesto obtenido en Colombia. Juan Carlos Chávez, tiene razón al pedir “que se valore este resultado y, que no sea empañado este logro, por el campeonato mundial ganado hace un mes por la selección sub – 17”. Ya que las circunstancias de estos campeonatos juveniles (sub – 17 y 20), son completamente distintas.

¿Qué hizo bien México?, ¿Hay aspectos por mejorar?. México disputo en Colombia 7 juegos, donde perdieron y empataron 2 y, se ganaron 3. 10 goles a favor y 6 en contra. 12 tarjetas amarillas y cero rojas. Estos números, nos reflejan algunos aspectos: el estilo conservador con que se encararon los juegos y, la estabilidad mental de los jugadores a lo largo de la competencia.

México nunca cambio su estilo, se mantuvo siempre ordenado y nunca arriesgo de más. Siempre mantuvo su sistema táctico 1 – 5 – 2 – 2 – 1. Con poco, logro mucho. Con mucho orden, juego de conjunto y táctica fija, le alcanzo para vencer a Colombia en los cuartos de final y, a Francia por el tercero puesto. En la semifinal, ante Brasil, se tuvo respeto al rival y le faltaron argumentos ofensivos para vencerle. Aún hay aspectos que trabajar y mejorar. Como lo es, la búsqueda y confirmación de una identidad futbolística, que si bien esta en proceso, aún no se consigue. Por otro lado, esta identidad debe ir acompañada de símbolos externos, como lo es el uniforme. Más allá de que el uniforme negro de la selección es muy vistoso, no es un color nacional, no es un color que nos identifique como mexicanos.

El futuro nacional se vislumbra prometedor, los logros de este verano lo sustentan. Estos triunfos trascienden y dejan huella en la mentalidad de niños y jóvenes mexicanos que sueñan con algún día representar a México. Esperemos ver, en los juegos Panamericanos de Guadalajara a la selección mexicana, de nueva cuenta en el podio de vencedores.

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